9 de noviembre de 2010

QUÉ VIDA ESTA

Llevo unas semanas en que me cuesta conciliar el sueño. Vaya usted a saber por qué, desde que empezó noviembre me levanto de la cama cada noche, deambulo, trasteo en internet, leo un rato, vuelvo a la cama, me vuelvo a levantar, tomo una infusión relajante, sigo trasteando por internet, me dan las tres, las cuatro, las cinco y todavía no he dormido. No he conseguido hacer nada productivo y es evidente que al día siguiente estaré demasiado zombi como para conseguir producir nada. Y así, se me van acumulando obligaciones y frustraciones y dígame usted, sí, usted, cómo las freno.


Diga. Le espero.

Mientras piensa en algo inteligente (no me conformaré con menos) que decirme, le diré que estos días he estado pensando en este blog. Y mi conclusión es que no tiene fin alguno. De vez en cuando posteo, digo "ey, tengo un artículo nuevo". Eso podría hacerlo perfectamente en un twitter. Algunas veces (muy pocas) me entra el insomnio y hago una entrada solemne como esta. Otras veces cuelgo un poemita. Un par de veces he posteado un ensayo que he hecho para clase.

Mirando el contador de visitas he llegado a la conclusión de que a este blog entran personas que me conocen o personas que quieren saber sobre la perspectiva en la literatura y la imagen de la mujer en el siglo XIX.

Bien. No hay ningún problema en eso.

Pero en el fondo me encantaría que este blog tuviera un fin. No sé, que fuera un blog literario: colgaría poemas y relatos, o inventaría un personaje para fingir que postea él, o podría crear una revista imaginaria sobre escritores inexistentes. O que fuera un blog de crítica literaria ya que, oiga, soy filóloga. No sé, una meta. Un argumento. Un sentido.

Lo que realmente me preocupa es que todo esto sea un ejercicio de egolatría. Siempre hay un poquito de eso, las cosas como son, pero no quiero que ese sea el fin del blog. No quiero que esto sea un mero escaparate en que mostrar mi vida como quien ofrece una baraja de peces sobre un cajón lleno de hielo en un mercado subterráneo. Me aterra la idea.

Tal vez debería empezar a hacer críticas de libros. Soy filóloga. Algo tendré que decir. Pero es que, maldita sea, los libros están para leerlos. Y es que cada día me doy más cuenta de la cantidad de cosas que ignoro, de la cantidad de cosas que estoy aprendiendo. De que pastiche y parodia son casi antónimos, de que son lo que el kitsch al camp. De lo sumamente triste y lo increíblemente bello que es el Primer romancero gitano. De lo borgesiano que es Bolaño. De lo mucho que mola Piñera. De la poca necesidad que hay de que me ponga a hacer críticas.

El otro día se me ocurrió que no debería escribir nada hasta haber cumplido los treinta. Darme estos seis años para formarme todo lo posible, para aprender y aprehender, para hacer míos a fondo los temas que me interesan. Me lo planteé seriamente, se puede decir que lo decidí. Además, hace tres años que no he escrito prácticamente nada y resulta reconfortante pensar que si no escribes es por convicción y no por incapacidad.

Pero esta tarde he tomado un cuaderno y he pasado una hora escribiendo frenéticamente. Nunca me había sentado tan bien traicionar una resolución propia.

Puede que todo esto que cuento sea literatura, pero en realidad no lo es.

Y, ahora que le he entretenido un rato, dígamelo. Cómo freno el caudal de obligaciones y frustraciones. Tengo toda la noche (estoy aún más desvelada) pero no todo el día, así que arranque. Dígame cómo frenarlas. Por favor. Lo necesito.

8 comentarios:

Rafa Monterde dijo...

Pues... es una pregunta difícil. Creo que, igual, lo mejor es que no te propongas nada en lo de escribir. Porque... no parece que haya paradigmas. Y no es bueno imponérselos. Habrá que dejarse llevar, más o menos. Naturalidad, ¿no? Y no busques productividad. Lo más bonito del arte, lo que más le ensalza, es que no sirve para nada. Hasta que lo entendí, creo, tuve una auténtica crisis, y no fue hace mucho tiempo. El arte no es lo más útil, es más: no tiene nada, nada, nada, nada, de utilidad; pero es necesario. Un mundo sin arte sería una mierda. Pareceríamos hormigas. Sólo trabajo, trabajo... la colonia, la colonia... Puf! (Menudo sermón te he soltado, perdona).

Mariana dijo...

Me gusta el comentario de Rafa.
¿Sabes qué me has alegrado la noche que comienza?Éso debería ser suficiente...al menos por hoy.
Estoy al borde de emprender un viaje hacia una dictadura.Sí,loconsidero éso porque nadie me lo ofertó,ni pude opinar alguien o algo lo cosió,bien cosido,a mis genes;me estoy refiriendo a la despedida de una juventud y madurez y a la espera de unaq segunda madurez que es la sala de espera de esa dictadura:La vejez.
Así que no digas que tu blog puede ser nonótono.Escribe,por favor.

Oscar dijo...

A mí no me importaría que este blog se convirtiera (al menos de vez en cuando) en un escaparate más o menos metafórico de tu vida.

¿Ególatra? Mmmm... yo diría que eso sería más bien terapéutico. Yo dibujo una tira cómica semanal, esa es mi terapia (aunque ya casi también con tintes de obligación) pero antes tenía un blog donde contaba todo lo que me venía a la cabeza. Que si odio a la especie humana por haber extinguido al tilacino, que si tengo móvil nuevo y lo he tuneado con fondos de Frank Frazetta, que si me encanta el último disco de Jamiroquai y os diré por qué...

Es cierto que tu blog cada vez va teniendo menos pinceladas de ese "egocentrismo" que tú llamas, pero a mí me gustan.

Es como con la música: cuando Danny Elfman empezó a hacer música de cine, escribía unos temas sencillos, machacones y atractivos, pero criticaban de él que "no sabía" hacer música de cine. Ahora "ha madurado" y no hay manera de encontrar esos temas tan frescos e impulsivos de su primera etapa por ningún sitio.

ASí que aunque te parezca inocente, egocéntrico, e inmaduro, en realidad puede ser perfectamente fresco, atractivo, e interesante.

Y respecto a tus noches desveladas, te voy a decir algo que ya decidirás tú si es inteligente, absurdo, o una imbecilidad, pero que ya le ha pasado a más gente que conozco: Te estás enganchando a NO IR a dormir.

Toma testamento XD

Peri Lope dijo...

Hola.
Bueno, yo creo que la única manera de frenar obligaciones es no dormir, pero igual no resulta fácil mantenerse despierto durante mucho tiempo. Puede que ni siquiera cómodo.

Producir es un error clarísimo, pues a más obligaciones satisfechas más obligaciones nuevas, por satisfacer.

En cuanto a las frustraciones... no sé ¿eso tiene que ver con las obligaciones?

No espero haberte ayudado, tan sólo participar de este blog, que me ha gustado. Saludos.

manuharo dijo...

Un gusto pasar por tu blog y disfrutar de tus letras. Por si tienes tiempo libre y quieres hacer una visita aqui te dejo el mío. http://manuharojurado.wordpress.com/
Un cordial saludo.

Lethe dijo...

Es un gusto leerte en noches de insomnio. También lo es escribir en noches de insomnio. Sin obligaciones, ya no hago nada por obligación.

http://paraisosadulterados.blogspot.com/

Mariana dijo...

Nada ocurre cuando lo deseas...Pero hay un tiempo para cada cosa y sólo es ese tiempo.
Un abrazo.
Me fascina la novela de Mishima,La máscara,hacía tiempo que no tenía un libro entre manos de ésos que deseas que no se acaben.

XOXO-productions dijo...

¿de quien es este zapatito?
de una chica ni tan muerta
¿porque ella esta levantada?
esa es la parte buena
¿quien ha sido el causante de su muerte?
un duo torpe de hermanos
¿y porque la mataron?
en realidad fue todo un fracaso
¿y porque sonrie?
porque esta ansiosa
¿de que?
de devorarlos

las inconquistables te atreves a entrar...?


http://xoxo-productions.blogspot.com/