15 de abril de 2009

Poema 1

Mi casa ya no existe.
Caminos misteriosos me adentran en un bosque.
El mar no existe.
 
Espero tejiendo, igual que una amante,
pero no existes.
 
Espero hilando sonrirresignaciones
al filo y al cabo de las estaciones
de lluvia.
Pero no existes. No hay temperatura.
 
Y volverá la primera primavera
tras el último invierno
y todo seguirá tan lejos de mis brazos
que será todo mentira.
 
Pero no importa: nada pasa
y los ríos no van ya al revés.
No importa.
No pasa nada.
 
Y en la cima de este monte
soy lo único que quedo.