15 de abril de 2009

EL OCTAVO DÍA

Yo le dije a Dios:
"Quiero que las nubes floten"
                 y las nubes flotaron.
 
Yo le dije a Dios:
"Quiero que los caballos vuelen"
                 y los caballos tuvieron alas
                 e incluso un cuerno.
 
Yo le dije a Dios:
"Quiero que <él> me quiera"
 
                 y los unicornios desaparecieron
                 en la niebla.