15 de abril de 2009

EL CORTEJO



Mis queridos vástagos: la mayoría de vosotros conoce estas joyas de la lucidez y de la observación estrecha de la realidad cotidiana, y SÉ que queréis tenerlos aquí, al alcance del ratón del ordenador, para toda la eternidad. Sí, queridos, sí. Sé que mi generosidad no tiene límites. Sé que me amáis. Sé que después de esto, jamás me apearéis de mi trono divinizador, y he decidido que lo acepto gustosa. Pese a la responsabilidad que supone, acepto ser vuestra amada diosa pagana para siempre. Disfrutad, polluelos, con estos clarificadores ensayos que cuelgo aquí para vuestro eterno regocijo. 

(Hondas reverencias y sonrisitas de merecida autosatisfacción. Plas plas plas. Gracias)


EL CORTEJO FEMENINO

by Anaïs & Amalia

Hay que distinguir dos tipos de féminas: hembras pavas y hembras normales

Comencemos con las HEMBRAS PAVAS

HEMBRAS PAVAS

-- Uso del tanga y el escote : A veces se confunde la pavez con estar buena y por lo tanto se procede a exhibir lorzas nada agradables a la vista, las cuales oscilan mientras intentan (con más o menos fortuna) provocar a los machos, los cuales huyen despavoridos menos un colectivo denominado "babosos". Este tipo de hembras suele preferir machos que correspondan con el tipo "Camela", aunque lo que caiga, cae. Suelen hacerse las borrachas (a pesar de haber ingerido una triste coca-cola en toda la noche) para luego excusar el tipo de feto con el que se fueron a intercambiar gérmenes varios. Su hábitat son los bares bakalutis-pachangeros y, en ocasiones, bares punkarras (para esto proceden a camuflarse con faldas de rayas sobre pantalones y camisetas negras). Se las reconoce, aparte de por lo dicho anteriormente, por su tipo de baile cutre (bailan con emoción hasta los lunnis) y su uso compulsivo de la palabra "tía". Se creen las gogós de la pista.

Uso de la carcajada compulsiva: Este es un colectivo de hembras las cuales, al ver pasar un grupo de machos (no importa el tipo) sueltan a la vez una estridente carcajada cual manada de hienas en celo con el firme propósito de atraer la mirada del grupo de machos para, a continuación, decir la universal frase "qué loca estás, tía". Todavía está por averiguar qué pretenden con esta táctica ya que lo único que consiguen es causar vergüenza ajena y la consiguiente depravación de nuestra especie. En el hipotético caso de que funcionara (hasta ahora no se ha dado el caso) suponemos que se procedería a realizar una cama redonda o un sorteo cual telecupón para ver qué tía se lía con qué pavo.

Uso de los atributos femeninos (en caso de que los hubiera): Esta táctica consiste en provocar una grave caída del nivel de oxígeno del macho mediante el aplastamiento de su cara con unos voluminosos (o no) pechos. No sabemos si esto se realiza para seducir al macho o para matarlo de asfixia y luego practicar la necrofilia. En caso de ser lo segundo, van por el buen camino.

Presentación compulsiva: Para esto hace falta haber elegido al macho en cuestión y conocer a un amigo y/o amiga del mismo, preferiblemente amigo. En estos casos salen mal parados tanto la reputación femenina como el amigo, ya que es empleado por la hembra cortejadora como "tío-puente" para llegar a su ODD (Objeto De Deseo). Las hembras con menos escrúpulos emplean al amigo para dar celos al ODD, haciendo creer que el amigo es quien es su ODD. No suele funcionar por dos razones: primera, porque a menos que el amigo pertenezca al colectivo de los babosos, no se liará con la hembra depredadora y segundo, en caso de que se liara con su amigo, lo mas probable es que al ODD se la sudara.

Empleo de la amiga mensajera: consiste en enviar a una amiga a hacer el trabajo sucio: que le pregunte al macho elegido si quiere tener un periodo de contacto salival con la hembra cortejadora, mientras la susodicha depredadora se dedica a sonreír como la pava que es al resto de sus amigas, mientras mira de reojo al macho.

Por todo lo dicho anteriormente, las pavas son una vergüenza para el género femenino, y sus métodos, si dan resultado, sólo dan lugar a relaciones totalmente esporádicas (y no por ello más divertidas)

NOTA: a) sus métodos pueden estar interrelacionados

b) las pavas son perjudiciales para su salud

c) cuando ves una pava te dan ganas de _ matarla

_ matarte

_ cambiar de sexo

d) no intenten hacer esto en sus casas

e) no somos pavas

HEMBRAS NORMALES

No tienen muchos métodos de seducción ya que tienen dignidad. Suelen ser muy empanadas y si hay un macho intentando cortejarlas:

a) se esconden

b) no se enteran

c) se enteran pero se hacen las tontas

* es importante señalar que sus métodos de cortejo son involuntarios y se dan por una causa física: incremento de la densidad de hormonas agilipollantes en el organismo, que se da cuando ve al macho ODD

- Un uso normal es pensar algo que le interese para hablar con él, lo cual no suele dar resultado por varias razones:

a) no sabes nada de coches

b) no sabes nada de fútbol

c) de tías sí sabes, pero no te interesa que crea que eres lesbiana

d) no tiene reloj para preguntarle la hora, pero tú sí

e) después de verte mirando el techo pensando un tema durante 3/4 de hora, empieza a pensar que eres deficiente mental.

- También es frecuente el uso compulsivo del móvil, es un arma bastante cara, pero eficaz si el macho está receptivo. Consiste en lo siguiente:

* FASE 1_ Es la fase más difícil: la de la consecución del número del macho en cuestión. En esta fase algunas hembras hacen caso omiso de su dignidad, pero luego la recuperan. Hay diversos métodos para conseguirlo:

a) pedírselo a alguien

b) pedírselo a él (este método no suele emplearse)

c) llamar a todos los números que se te ocurren hasta dar con el suyo (no hay nadie tan optimista como para emplear esta posibilidad)

* FASE 2_ Intercambio compulsivo de perdidas. Si funciona, se pasa a la siguiente fase

* FASE 3_ Intercambio de sms, intercalando los sms escritos por ti y los del 7777 (este método se nos ha colado: es usado por pavas)

* FASE 4_ Llamada llena de periodos de silencios y risitas putas porque te da vergüenza hablar.

* FASE FINAL_ cara a cara. Se queda con el macho con cualquier excusa tonta. En caso de funcionar, la piel facial se pone de más colores que la bandera gay.

Método fraudulento: la espera. Suele concluir con la marcha del macho con otra hembra que:

a) es tu amiga y deja de serlo

b) es tu enemiga y contratas un asesino a sueldo.

c) es un tío y tu orgullo queda ileso.

- Método pañuelo moquero: cuando le deja tú estás ahí para convencerle de que esa tía era una pava y que se merece otra mejor. Y tú, casualmente (cosas de la vida), eres mejor.

Método pasivo: consiste en poner cara de resignación cuando tu amiga se empeña en ajuntarte con alguien. Cuando no estás interesada (ya no es cortejo) te alías con el macho para hacer como que os odiáis.

- Uso del columpio bucólico del amor: esto es una gilipollez pero quería poner alguna parida

- Uso de la risa: te conviertes en Fofito y todo lo que dice el macho te hace gracia (no confundir con el método de la carcajada compulsiva)

- Uso de la violencia: te conviertes en la terrorista del amor: le pegas, le llevas la contraria, le humillas, le insultas, te ríes de el. No entiendes por qué lo haces, pero lo haces y lo peor es que te gusta. Pueden ocurrir varias cosas:

a) te sigue el juego, te pega más fuerte y dejas el método para pasar el de Fofito

b) sale bien el asunto, tenéis hijos y se convierten en una nueva generación de terroristas ultra violentos y fanáticos.

c) te denuncia

En conclusión, los métodos normales no son mejores que los pavos, pero otorgan dignidad a la cortejadora y algunas (pocas) veces llegan a buen puerto. Dan lugar a relaciones más duraderas.

Espero que con esta ponencia quede claro que las mujeres también pringamos.

APENDICE: EL MUNDO CIBERNETICO

TIA PAVA: suele entrar con nicks tipo "barbiegirl", "supernena", "rubiasexy", "morenaza” y similares. Sus conversaciones se basan en tres preguntas “¿Cuántos años tienes?” “¿De dónde eres?” “¿Cómo eres?”. Si queda satisfecha con las respuestas te envía una foto de su prima la guapa diciendo que es ella. Probablemente ostentará fotos de sus tetas, su culo y su tanga. Si le has dado tu msn la reconocerás por su nick adornado con estrellitas y corazoncitos y sus frases de canciones de Camela o Fran Perea acabadas siempre en "Fulanito tqm" o "tía, qué loca estas". Suele mandar cadenas hasta la extenuación, y si no le sigues el juego tendrás 700 años de mala suerte, 1000 años de fracasos amorosos, tus amigos no son de verdad, no le quieres nada (lo cual es verdad) y demás paveces varias.

TIA NORMAL: suele pretender que los demás entiendan sus nicks, pero nadie lo hace. En realidad se ríe de la gente llamándose IsisArtura y fingiendo desdobles de personalidad (a quién queremos engañar, eso sólo lo hacemos nosotras). Sabe que no se casará con su presa cibernética, como mucho le caerá bien y pasará el rato. Así que este no es un método de cortejo en sentido estricto.

CO-AUTORAS: Amalia y Anaïs en una hora de ¿lucidez? en la biblioteca un par de días antes de selectividad.... lo hemos escrito nosotras, copirrait y cosas de esas, como nos lo copiéis vendrá Zapatero y os pegará, vosotros veréis....



EL CORTEJO MASCULINO

Debo, antes de nada, excusarme por prescindir en esta ponencia de la colaboración de la genial Amalia, pero no me es posible contar esta vez con su aguda ayuda. Sin embargo, prometo mostrarle la exposición una vez concluida e incluir las mejoras en aportaciones posteriores. Cabe también decir que el tema del cortejo masculino fue tratado anteriormente por mi queridísimo Ankis. Tomaré lo que recuerdo de sus aportaciones. No busco, como en la anterior exposición, hablar de los métodos de cortejo de los machos, sino ahondar en los prototipos de macho reconocibles y en los, por lo general poco afortunados, métodos con los que cada uno de estos prototipos se acerca a su presa, si es que se acerca.

He creído más conveniente no dividir el grupo varonil en tíos pavos y normales, ya que considero que esta partición no es demasiado reveladora. Creo que, en esta ocasión, es preferible la diferenciación según hábitats, ya que será más fácil clasificar así todos los subtipos. Empecemos, pues, con el…

DEPREDADOR NOCTURNO:

- El tío plasta:

Al contrario que en el caso de las hembras pavas, este espécimen no necesita fingir que está borracho porque, la verdad, suele ir como un cemoral. Una vez está borracho como una rata, no le resulta difícil entablar conversación con cualquier grupo de desconocidos (denominémoslo “grupo beta”) que esté haciendo botellón en un radio de quinientos metros.

El tío plasta se caracteriza, obviamente, por ser un palizas. En caso de que el grupo beta sea afable, se dedicarán a lanzarle indirectas para que se vaya (sin éxito) y optarán por terminar cuanto antes sus litronas e irse lejos de ese verborreico ser. Si el grupo beta no se precia de ser amistoso y encantador precisamente, es posible que acabe lanzándole botellas vacías o dándole una merecida paliza.

Es obvio que el tío plasta nunca pincha si no es con féminas muy desesperadas y totalmente pavas.

- El tío majete:

El tío majete es, claro, majete. También suele rezumar ciertos vapores báquicos y, al igual que el tío plasta, suele acercarse a entablar conversación con grupos de gente desconocida. Sin embargo, al ser el típico chistoso, el grupo beta en cuestión (ya mixto, ya de féminas) ríe y lo invita a beber de sus litronas (siempre que sea de forma moderada, porque en un solo gesto desafortunado un tío majete puede pasar a considerarse tío plasta), como obvia muestra de regocijo y hermandad.

Cuando el majete asalta un grupo beta en el cual hay féminas, lo hace con la clara intención de atraer la atención femenina y poder, en un futuro no excesivamente posterior, satisfacer sus necesidades primarias. Sin embargo, el pobre majete nunca pincha, sino que hace inconscientemente de tío puente. Una vez haya entablado relaciones amistosas con el grupo beta, el grupo alfa (el grupo de amigos del tío majete) se acercará y procederá a ensayar otros tipos de cortejo que trataremos posteriormente. El tío majete, ya encasillado como tío majete, no pinchará, aunque pruebe otras tácticas de seducción. Es el chico que fácilmente se clasifica como “siempre amigo-nunca pareja”. De todos modos, el tío majete, como tío majete que es, tiende a ser optimista y él, pese a la reiterada sucesión de fracasos, nunca se da por vencido.

- El misterios:

Este espécimen suele encontrarse en las esquinas de los bares. Cuando no tiene una copa en la mano, tiene las manos en los bolsillos. Pone cara de aburrirse mucho, de estar como pez fuera del agua y de no necesitar nada ni nadie ni nada de nadie. Es frecuente hallarlo con sendos auriculares colgando de sus orejas. Este ejemplar es totalmente pasivo, y es siempre la hembra quien ha de acercarse a él. Ante dicho acercamiento, el misterios adoptará dos posturas radicalmente opuestas:

a) si la hembra cortejadora le resulta sexualmente apetecible, se dedicará a contestar con frases místicas, mirando al vacío, y filosofará sobre lo deplorable que le parece el género humano y la falta de sentido de la existencia. La hembra debe mirarle como si entendiera perfectamente a qué se refiere y poner cara de “por fin he encontrado a alguien inteligente y profundo” aunque el misterios en cuestión sea un idiota que va de intelectual y que cree que Lutero es la traducción de Lutherking.

b) si la hembra cortejadora no le resulta sexualmente apetecible, contestará con monosílabos y el ceño fruncido hasta que, al ver que la hembra no capta las indirectas de “me estás interrumpiendo el campo de visión y evitas que tías tordas vengan a hablarme por lo tanto no puedo hacerme el profundo por lo tanto no voy a pinchar por tu culpa así que lárgate ya”, dejan la sutileza y adoptan la pose de “soy un tío totalmente duro”. En otras palabras, las mandan a paseo de modo planamente borde.

Se han dado casos en que el misterios ha intentado sacarse de encima a una pava plasta de modo borde, esta se lo ha tomado a la tremenda y él ha acabado sintiéndose culpable, viendo a la depredadora menos repelente y liándose con ella. Por lo tanto, si les gusta un misterios, insistan. Y como último recurso, monten una escena.

- El bailarín:

El baile es un método de cortejo muy común. Viene a ser el modo de proyectar la imagen de uno mismo hacia los demás. Al corresponderse cada tipo de baile con cada tipo de macho depredador hay, en consecuencia, distintos tipos de bailarín:

a) el flipao: el flipao se cree que es el tío más bueno del bar. Por eso, no tiene problema en bailar centrífugamente, como si quisiera golpear con manos y piernas a todo bicho viviente en un radio de seis metros. Muchas veces ostentan un pitillo encendido en la mano, que emplean como bengala, ya que piensan que necesitan señalizar, cual si de una pista de aterrizaje de aeropuerto se tratara, el camino para que las hembras puedan volar hasta él en masa. El flipao no suele ligar porque es un auténtico peligro acercarse a ese batiburrillo de golpes de pies y manos que se arremolinan en torno a su tronco.

b) el amigo del flipao: el amigo del flipao se dedica a hacer como que se lo pasa bien mientras su amigo se flipa. Suele mirar a las féminas circundantes y se deprime al ver que es a su amigo a quien miran y no a él (lo que el amigo del flipao no sabe es que no lo miran por deseo sino por miedo y con disgusto, excepto en el caso de las pavas, a quienes, creo que se ha notado, ni siquiera tomo en cuenta). Ingiere copa tras copa y planea formas sangrientas de amputar las extremidades de su queridísimo colega. Frecuentemente vuelve a casa con un par de quemazos en la ropa debidos a la bengalita de su queridísimo colega. También es usual que vuelva a casa con las zapatillas cubiertas del vómito de su queridísimo colega el flipao (al que habrá dejado aparcado en el portal) quien, con tanto movimiento compulsivo, provocó que el bocadillo de chistorra abandonara su resguardado lugar estomacal entre diversos licores y jugos gástricos. Son estas personas las que, tras años de semejantes vejaciones y trato injusto, se vuelven psicópatas que disfrutan con el dolor ajeno, la sangre, la supuración de heridas, los huesos rotos, los… me emociono, pasemos al siguiente tipo

c) el cortao: intenta hacer ver que se lo pasa bien, pero es muy mal actor. Se dedica a mover la cabeza adelante y atrás mientras sostiene con las dos manos a la altura del pecho un vasito de plástico (que es el mismo a lo largo de toda la noche). Debido a la reiteración prolongada del mismo movimiento durante toda la noche y la sujeción del vaso en dicha postura, es habitual que el cortao vuelva a casa con una generosa mancha irregular en la parte frontal de su camiseta y un agudo dolor cervical.

d) el latin-lover: es una variante de flipao. Este tipo también se piensa que es el tipo más bueno de la fiesta, pero se exhibe de modo más personal que el flipao. Este espécimen abunda en bares pachangueros y de salsa, ya que su táctica consiste en sacar a bailar a sus víctimas para mostrarles toda su gracia danzarina. Es bastante triunfador si acierta a sacar a bailar a una fémina dispuesta a tal tarea. Si, por el contrario, obliga a bailar a una inocente mujercita habituada a la vida sedentaria y la insta a hacer el consiguiente ridículo, ésta procederá a vengarse pisándole todas las veces que se presente la oportunidad. Y serán muchas.

e) el himnos: no importa qué canción suene. No importa en absoluto. El himnos siempre encuentra la manera de que el himno de su equipo de fútbol del alma se oiga por encima del tumulto. Siempre consigue encender la pasión futbolística en las personas circundantes y vitorean todos a coro (siempre hombres).

d) el amigo afortunado del himnos: este está a punto de pinchar. Tiene a la hembra atrapada contra la pared, mirándole con cara de pava y sonrisita estúpida pegada a la boca, y está a punto de consumar el primer acercamiento boca a boca cuando… empieza a sonar el himno de su equipo. Todo su grupo de amigos (grupo alfa) canta con el puño en alto y saltando cual manada de monos en la que estuvieran probando sustancias psicotrópicas excitantes, y (claro) le contagian. Levanta el puño, manteniendo la otra mano posada en la pared contra la que tiene retenida a la hembra, y canta. No salta, para mostrar el profundo interés que tiene en la retención de dicha presa. Una vez acabado el himno, consuma el beso… con la pared. Y se cabrea con la hembra (no consigo mismo, ni el amigo himnos), que se ha ido con su grupo (beta), más cabreada que una manada de monos a la que hubieran cortado el suministro de sustancias psicotrópicas excitantes.

DEPREDADOR DIURNO:

El plasta de la biblioteca:

Se sienta siempre cerca de la puerta. Te pide algo (un boli, casi siempre) que CASUALMENTE olvida devolverte. Al día siguiente te lo devuelve e inicia una breve y estúpida conversación, que suele empezar con “¿Qué haces? ¿Estudiar?”. NO, querido plasta de la biblioteca, NO. Es que mi ginecólogo me ha recomendado venir a la biblioteca porque un cambio a clima seco me ayudará a impedir que mis ladillas proliferen. Por eso estoy aquí rodeada de seiscientos cincuenta libros y una montaña de apuntes con cara de angustia profunda e intrínseco aburrimiento, estrés y pavoroso horror, porque no tengo exámenes que estudiar. En absoluto. De hecho, tengo todo el tiempo del mundo para entregároslo a ti y a tu conversación estúpida, así que burlemos a la anciana señora bibliotecaria con gafas de concha que tenemos escondida detrás de esa estantería y vayamos a encerrarnos en el baño para que explores de cerca todos los tipos de ladillas que tengo, ¿de acuerdo? Seguro que hacéis buenas migas, porque tú eres también un auténtico LADILLA.

Nota de la autora: el ladilla de la biblioteca por la noche suele metamorfosearse en tío plasta.

- El que te conoce de algo:

Acabas de mudarte a esa ciudad después de haber vivido tus diecinueve años de vida en un harén pakistaní en el que los únicos dos hombres que entraban eran el dueño de todas las mujeres que había allí contigo y un eunuco que había sido castrado con doce años. Sin embargo, él te conoce de algo.

- Hombros de acero:

Nada impide su marcha. Camina maltratando al suelo con cada paso que da: “¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! ¡Sufre, maldito pavimento, sufre! ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!”. Vista al frente. No hay nada digno de mirar. Y cuando pasa por tu lado, PRAFF, te propina un onomatopéyico golpe en el hombro con su hombro de acero. Se vuelve, te mira por encima del hombro con una media sonrisilla de superioridad, como diciéndote “afortunada, me has tocado”. Cuando la cara de estupor que se te queda se trueca en una de profundo disgusto (“menudo gilipollas”) coges una piedra con el brazo que no tienes dislocado y se la tiras. Por suerte, tienes mala puntería y puedes continuar tu trayecto sin necesidad de correr.

- El del autobús:

No deja de observarte. Es perturbante. Tiene la boca semiabierta y un hilo de saliva cuelga hasta descansar en el cuello de su jersey. Te mira de arriba abajo, de abajo arriba, no deja de mirar. Detiene la vista en partes que no te atreverías a tocarte a ti misma en público. Miras por la ventana, te escondes detrás de una ancianita con abrigo de piel que huele a polvos de talco, sopesas si el cartelito “rómpase en caso de emergencia” que ostenta el cristal de delante de ti contempla casos de crisis como este. Al final, optas por bajarte en la siguiente parada y caminas doce manzanas. Por suerte, el del autobús es un pervertido, pero también un vago.

Bueno, queridos lectores, creo que lo completaré en próximas entregas, que estoy harta ya de pensar en hombres. Quede claro que también conozco varones que no cabe encasillar dentro de estos subtipos, pero he considerado su naturaleza vital menos jocosa que las expuestas

1 comentario:

Oscar dijo...

Ningún comentario? pero si es MAGISTRAL! XDD

Espero ver algún día la versión en vídeo con la voz de Richard Attemborough de fondo diciendo cosillas en inglés al tun tun XDDD

Un saludo!